Rivales unidos por una grata amistad

Sin ellos, los estadios estarían vacíos. Sin ellos, los partidos de fútbol se jugarían en silencio. Y sin ellos, muchas cosas serían diferentes. Hablamos de los millones de aficionados que cada fin de semana llenan los estadios del mundo con un ambiente extraordinario.

Normalmente, los estadios se dividen en dos bandos de aficionados que apoyan a cada uno de los dos equipos presentes sobre el terreno de juego. La lucha por el balón se traslada a las gradas, donde los seguidores reaccionan de forma opuesta ante las diversas situaciones: la alegría de un bando coincide con la tristeza y la decepción del otro.

“El fútbol une”, se dice, y no sin razón. Esto ocurre también entre los seguidores, como demuestran las amistades existentes entre las aficiones de distintos clubes, que son más frecuentes de lo que se cree. Uno de los casos más notables es el de Alemania, donde, desde hace más de 30 años, los clubes mantienen vínculos amistosos entre sí tanto nacional como internacionalmente. En los años noventa, cada club profesional alemán tenía una relación de amistad con al menos una afición de otro equipo. Por ejemplo, en esa etapa, las hinchadas del Werder Bremen y del FC St. Pauli tenían hasta cuatro aficiones amigas cada una.

Europa hace amigos
La euforia por este tipo de relaciones ha decrecido desde entonces, pero algunos clubes no han dejado de cultivar amistades. Desde bufandas compartidas hasta partidos amistosos y viajes de aficionados, las posibilidades han sido muchas y variadas. A menudo, los hinchas festejan juntos antes o después del partido y ponen de manifiesto su compenetración durante el encuentro por medio de pancartas, coreografías o canciones.

En la mayoría de los casos, las amistades entre aficiones existen o existieron a pesar de grandes distancias geográficas: el Bayern de Múnich congenió con el St. Pauli hamburgués, actualmente en segunda división, y con el Bochum, mientras que el campeón de liga de 2007, el Stuttgart, era amigo del Hansa Rostock y el Schalke 04 lo era del Núremberg.

En cualquier caso, no sólo en Alemania se han dado este tipo de amistades. También en el resto del mundo existen numerosos ejemplos de amistades transfronterizas entre clubes, como la que une a las aficiones del Paris St. Germain (Francia) y el Celtic de Glasgow (Escocia). Su origen es casi legendario y se remonta a la eliminatoria de Recopa de Europa que disputaron ambos equipos a mediados de la década de1990. En el partido de ida, disputado en París, los aficionados escoceses crearon un ambiente extraordinario, hasta el punto de que parte de los hinchas del PSG guardó silencio para escuchar los cánticos de la afición escocesa.

Cálida bienvenida
En el partido de vuelta, los hinchas de Glasgow colocaron en una tribuna cerrada por reformas una pancarta en la que se recibía a los visitantes con un cálido: "Bienvenidos, amigos del PSG". Los parisinos ganaron el partido por 0-3 y, al término del encuentro, el estadio de Celtic Park en pleno aplaudió en pie. Desde entonces, en el Parque de los Príncipes parisino pueden verse durante los partidos numerosas banderas escocesas, así como hinchas ataviados con camisetas del Celtic.

Precisamente la afición del Celtic mantiene también una amistad germano-escocesa con la hinchada del St. Pauli y otra con la del Villarreal español, que quedaron prendadas del entusiasmo de los escoceses. Las visitas a Celtic Park y los partidos amistosos con fines benéficos son habituales. "Nuestra amistad con el Celtic pertenece sobre todo a la esfera social", explicó Sven Brux (Director de Organización del St. Pauli) a hace algún tiempo, a lo que Heiko Schlesselmann, ex empleado del club responsable de los asuntos relativos a la afición, responde: "Los aficionados del Celtic sólo quieren ver competir a su equipo. Se sienten orgullosos si los jugadores lo dan todo sobre el césped, incluso cuando pierden. Nunca abuchean a los rivales".

La amistad que se profesan las aficiones del Olympique de Marsella y del AEK de Atenas también tiene su origen en un partido de competiciones europeas. Impresionados ante el incansable apoyo que los aficionados griegos brindan a su equipo, los hinchas marselleses congeniaron con sus homólogos atenienses. En febrero de 2007, numerosos aficionados del OM viajaron a la capital griega para apoyar al AEK en la Copa de la UEFA. ¿La razón? El equipo ateniense se enfrentaba al Paris St. Germain.

“You’ll never walk alone”
También en España existen ejemplos de amistad entre aficiones. No en vano, los seguidores del Athletic de Bilbao y los del Osasuna, por ejemplo, siguen juntos los duelos directos entre sus equipos.

Otro ejemplo de amistad transfronteriza entre aficiones son los lazos que unen a la hinchada del FC Liverpool con la del Atlético de Madrid. La ex estrella atlética Fernando Torres, que juega actualmente en el equipo rojo, sigue siendo venerada por los aficionados colchoneros. Esta temporada, ambos equipos se cruzaron en la Liga de Campeones de la UEFA, y, tanto antes como después del partido, las dos hinchadas cantaron, bailaron y celebraron juntas. Dicho sea de paso, los dos duelos entre ingleses y españoles se saldaron con empate a 1-1, y tanto el Atlético como el Liverpool lograron el pase a octavos de final.

"El fútbol acerca a las personas y a los colectivos", declaró en cierta ocasión Joseph S. Blatter, Presidente de la FIFA. O, como dice el himno más famoso del fútbol, "You'll never walk alone".

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